miércoles, 16 de junio de 1993

MÁS POESÍA

ES EL LENGUAJE DE LA LUNA NEGRA

Es el lenguaje de la luna negra
hecha blanca como luna de nieve
el lenguaje de las noches horrendas
cristalizado en el fulgor que viene.
La frase brusca que interrumpe el sueño
del que hace rimas raras mientras duerme
rompe con empeño cuanto detestas
y convierte en luz la rabia que muerde.
Mis hermanos son tantos y son todos
que no puede mi alma ser ya oscura,
mas negro es el lenguaje de mis ojos
por las noches tristes que no hubo luna.
Despiértame para que ahora escriba
que en mis heridas se acabó el dolor,
que en trance se abrazaron en mi mente
amigos, enemigos y tú y yo.


NO LE GUSTA LA GRANADA

No le gusta la granada
al amor de mis amores,
mas granito de granada
quiso tener sus favores.
Cien gorriones en sus picos
le llevaron los granitos
de una granada bien roja,
caída en la tierra y rota.
Era una granada hermosa
de un granado alicantino,
lozano como la aurora,
tan fuerte y tan pequeñito.
En los brazos siempre blancos
del amor de mis amores
los granitos de granada
parecían ser cien flores.
Una abejita manchada
del color de la granada
despacito hizo cien mieles
con aroma de claveles.
En su celdita me sacio,
me sobra con una estancia,
es rojito mi palacio,
de granada su fragancia.
Silencioso aquel granito
de aquella hermosa granada
se hizo oscuro e infinito
en el cuerpo de mi amada.


MI NOVIA ES OSCURA

Mi novia es oscura
como mi pensamiento.
Tan oscura y alta
que ensombrece el cielo.
Y aun siendo galana
su corazón es hielo.
Tras de todo se escuda
para no entenderlo.
Todo su amor se muda
en amor intransigente.
Su corazón no siente
porque su alma es dura.
Sólo a mí me quiere
con su amor malvado.
De su boca no he tomado
más que tristes placeres.
Y de su pecho un recado
de quimérico efecto.
De penas me ha llenado
la voz estremecida.
Ya no quiero llamar vida
a otra boda diferente.
Ni quiero amor perfecto
si no es ella la amada.
No me quiere tanto
como yo la quiero.
Ni calma mi deseo
con el luto de su afecto.
Pero me basta el frío
de sus manos delgadas.
Su pelo recogido
como el de una santa.
Y sus ojos brillando
como el suévico acero.
Si su cuerpo es mío
ni a la muerte temo.
Mi novia es oscura
como mi pensamiento.
Tan oscura y alta
que ensombrece el cielo.


DESNUDA Y CRISTIANA

Desnuda y cristiana
donde ardió la santa
imagino que te miro
sin decirte nada,
y la nada se hermosea
en el vacío de mi voz
mientras miro que clarea
tu cuerpo de entregada,
y se entrega mi mirada
a tu cuerpo de cristiana
sin decirte nada
mientras tu piel clarea,
y despierto en un sudor
que no es el agua clara
que te bañará la frente
nueva de cristiana,
y ardo por mirarte
sin decirte nada
donde ardió la santa
en tu nueva desnudez,
y nuevamente pienso
en verte tan hermosa
que no pueda decirte
de tanto amor “hermosa”,
y de nuevo es el vacío
de mi voz enamorada
el que deja en mi garganta
tu belleza atravesada,
y me bañan los sudores
de un sueño repetido
que no son agua pura
sino agua desquiciada,
y me duermo y te miro
tremendamente bella
creyendo en mis amores
en medio de Ruan,
y te veo las cincuenta
promesas de tu cuerpo
coronadas por el moño
de tu pelo encarcelado,
y respiro y me fatigo
en medio de mi sueño
mientras baña el agua pura
la frente que más quiero.


BELLEZA PENITENTE SE ALETARGA

Belleza penitente se aletarga
en las negras pestañas de tus ojos,
oscuros como dos noches amargas
que fueran de tu alma los cerrojos;
no quebrada musa de las torvas
pinceladas cubiertas de misterio,
rojo y negro en tu rostro se amontona
porque sombras cubren tu silencio;
es tan brillante tu apagado cuerpo
que llenas de vida las aguas tristes
en que siguen errantes tu reflejo
mientras caminas los cisnes negros;
como maga te confundes en la niebla
que te oculta a ti misma tenebrosa,
despertando cruel las siniestras
tinieblas que te guardan cautelosas;
de cuero negro se diría que es
tu piel rosada de mujer joven,
porque quiso la noche que fueras a nacer
rosada, hermosa y sin poder ver.


BAJO EL INFLUJO DE LA ESPIGA

Bajo el influjo de la espiga
servil iba para mirarte.
Mas la espiga se me hizo sangre
en los ojos cuando te vi.
Los labios se te hartaron
con la pena de mis ojos.
Ya no se alzan para mirarte
porque llevas en ti su muerte.
Tan perfecta era la espiga
que coronaba tu frente…
Tan hermosa era tu frente
para mis ojos serviles…
La sangre con que lloro diga
que la espiga no era de oro.
Era el hierro de una espada
clavada en mis pupilas.


NO HAY MIRADA MÍA QUE NO VAYA

No hay mirada mía que no vaya
a morir en la marea de tu pelo.
Muere mi mirada enamorada
cuando miro tu pelo mientras callo.
Callo porque miro cómo muero
en el pelo rojizo que me mata.
La mata de tu pelo miro ahora
con mirada mudamente enamorada.
Si rojizo es el pelo que ahora miro,
rojiza debe ser también tu alma.
Miro que se clavan tus horquillas
donde tu pelo roba mi mirada.
Mientras miro las ondas de tu pelo
se me mueren tus ondas en el alma.
Miro tus cabellos tan de cerca
que en ellos se me nubla la mirada.
Sumeria es la belleza de tu pelo,
morada de mi amor y de mi duelo.
No enredo tu pelo por más que lo miro,
y en cambio se enreda mi alma en tu pelo.
Quiere mi mirada crespones rojizos
y un entierro en tu nuca rosada.
Sin ti mi mirada no quiere…
mirar nada.


AUNQUE MIS VERSOS SON OSCUROS

Aunque mis versos son oscuros
van iluminándome la vida.
Triste será el día en que no escriba
con mi oscuridad versos oscuros.

No llamo vida al vivir
en una claridad sin versos.
Prefiero morir entre sombras
si es que están hechas con versos.

De místicos mis versos tienen
sólo el deseo de ser místicos.
Mas si dejan de ser oscuros
ni serán místicos ni serán puros.

Mis oscuros versos nacen
de retoños fulgurantes.
Pues no hay fulgor que por amor
no se convierta en verso oscuro.

Mis versos son murciélagos
con sed de sangre oscura.
Y no hay sangre tan oscura
como las manchas de la luna.

Mas en la noche de mis versos
la luna no quiere brillar.
Quizás sea que a la luna
no le gusta mi oscuridad.


SOL, YA CICATRIZARON LAS HERIDAS

Sol, ya cicatrizaron las heridas
que quién sabe quién te causó.
Serán tus cicatrices las bebidas
que en delirio de placeres beba yo.
La tierna carne que perdiste
fue alma dolorida que él usó.
Del limbo ha vuelto como un cisne
para poder contigo disfrutarla yo.
En medio de la noche entristecida
el brillo de tu cuerpo pervivió.
Luz clara que ilumina ahora mi vida
cuando calmo en tu belleza mi dolor.
De nada vale el daño que sentimos
si no vengamos la burla del amor.
De nada vale sufrir sin el cariño
que mutuamente vengue la traición.


EN UN JARDÍN DE CRISTAL

En un jardín de cristal
lucho para no morirme
presa del temor fatal
que goza con perseguirme
porque no quiero renunciar
a marcar con ardor firme
mi piel con el sucio barro
que un día será relámpago.

El hedor de mis sentidos
es tan fuerte que me arrastra
donde los siempre vencidos
nuevamente se levantan
riéndose del necio olvido
en vez de buscar venganza,
pues las heridas que perdonan
son sueños dulces de victoria.

Aunque ahora triste siento
que mi cuerpo está quebrado
y mi alma no tiene aliento,
sé que llevo en el costado
la amplitud de un firmamento
tan joven y esperanzado
que no será parco en valor
mientras le quede algo de amor.


UN GRILLO VALIENTE TOCA

Un grillo valiente toca
su instrumento envenenado
sobre una pequeña roca
en la inmensidad de un prado;
su canción eterna roza
el dulce cielo estrellado,
¿quién jura que ese pesado
al cantar no está llorando?

Siempre repite lo mismo,
nadie le presta atención,
su insistencia es el abismo
de la desesperación;
sólo vive para un ritmo,
sólo sabe una canción,
¿quién jura que ese animal
no tiene de alma un rosal?

Sus espinas son los goznes
de las puertas de los sueños,
que al abrirse por la noche
no tañen con tanto empeño;
soñar para él supone
traicionar a su lamento,
¿quién jura que el trovador
no sufre de mal de amor?

Son su refugio las sombras
en que transforma el silencio
en bravo tronar que asombra
al sonámbulo más recio;
mas si el alba llega hermosa
calla sintiéndose un necio,
¿quién jura que no es señora
de su corazón la aurora?


SEÑORA SIN EJÉRCITO, YA VIENEN

Señora sin ejército, ya vienen
a pedirte la mano prometida
más voces, no las mías, que desmayan
de tanto intento vano de tenerte.
Señora sin ejército, lozana,
fiel rocío de mi última mañana,
¿no sientes que acórtase tu espera
más rápido que acórtase mi vida?
Ya pronto será el mar la noche entera,
y tu mano de niña la temida
niebla que me toque, y que al tocarme
me muestre rojo el paño de tu dicha.


ES MI TERESA DISTINTA

Es mi Teresa distinta
a como yo la imagino,
mas lejos de apenarme
por no saber cómo piensa,
me refugio tercamente
en las mentiras que forjo,
ya que estando equivocado
la imagino como quiero,
y entre tanto desvarío
imagino que me quiere,
la convierto en lo que pienso
mientras espero que quiera
decirme si lleva dentro
el amor que no me muestra.

Es mi Teresa la pálida
mujer que, desconocida,
pone en mi pecho la gélida
sensación de la ignorancia,
pues cuanto más la recuerdo
menos sé sobre la lívida
llama que brilla en su seno
sobre mi mente, tan ávida.


LA TELÚRICA SERRANA

La telúrica serrana
que en cada esdrújula tengo
pisa preciosa las malvas
de todos mis pensamientos
porque en su nave tirana
mágica intuye que vengo
a pedirle entre mil salvas
que silencie mis lamentos.

En la Arcadia, la rapaza
dejó su trono vacante
por haber venido a darme
su dulzura inesperada
destruyendo lo que enlaza
nuestras vidas al errante
sino que no ha de quitarme
la embriaguez inusitada.


YO NO SÉ SI EL ENEMIGO

Yo no sé si el enemigo
tiene por placer ponerme
en sus noches escogidas
cerca de tu rostro casto
para reirse a escondidas
de que no puedo besarlo
o si es acaso la fiebre
que me causa el no besarte
lo que hace que disfrute
el diablo cuando te miro
sin que tus ojos castaños
se detengan en los míos.



ME DIJISTE QUE SÍ

Me dijiste que sí,
que te casas conmigo,
lo escribiste y me vi
para siempre contigo.
En la casa tranquila
o en el bosque profundo
tu dulzura destila
la alegría del mundo.
Que vengan huracanes,
que vengan las tormentas,
los vientos, sus desmanes,
las olas tan violentas.
Que yo contigo espero
sin miedo los pesares,
que tú eres cuanto quiero,
mi dicha, mis cien mares.
Fruta que nos ofrece
la vida generosa
entre flores parece
brillar aún más hermosa.
Fruta que así tomamos,
partida a la mitad,
es amor que nos damos
para la eternidad.


TODO ESTÁ PERDIDO

Todo está perdido,
perdido y arrasado
por más que suenen
mis pobres armas
aún en tu tierra.
No tuve más reino
que tu nombre, pues
no tuve más sangre
con la que escribirlo
en las paredes frías
de tus alcázares.
Es voz de victoria
la voz andaluza
que manda las tropas
que me han segado
las filas rotas
de mis mil húsares.
Las costillas campean
orgullosas en el hierro
pintado de tu escudo.
En cambio los palos
que sostuvieron
mis quince insignias
yacen quebrados
sobre tu suelo.
No supe defender
lo que no era mío,
aunque era tan hermoso
que quise tenerlo
con toda su dureza,
sin dejarte sin corona.
Me marcho ahora,
mas te prometo
que en las montañas
haré un ejército
tan numeroso
como las aguas.
Y bajaré de nuevo
para robar tu nombre,
para escribirlo
con letras góticas
sobre las grietas
de tus murallas.
Llenaré las costillas
de tu soberbio escudo
con mi propia sangre
con tal de verte
por fin rendida,
con tu hermosura mía.
Y entonces mirarás
mis ojos derrotados.
Y enlutada me amarás
con el amor sincero
que jamás me has dado.


ME OFRECES EL ABISMO

Me ofreces el abismo
y yo necio lo tomo
como cáliz obligado.
Cáliz que me bebo
como si fuese vino
la sangre que lo llena.
Lo bebo hasta agotar
su hiriente contenido
en mi yerto paladar.
Y tanta sangre deja
en mi alma la condena
de que ya no me amarás.
Bebiéndome tu ausencia
tanto dolor siento
que quiero vomitar.
Mas no se me consiente
alivio que no sea
pensarte una vez más.
Pidiendo clemencia
mi aliento maligno
se vuelve demencia.
Y el hedor de la sangre
me quema en la boca
la mala conciencia.
Todo está vacío
sin las venas negras
que me dieron vida.
Ya no miran nada
las pupilas negras
que te quieren tanto.
Los cuervos bajan
porque huelen sangre
donde te perdí.
Y sus alas negras
cubren el aire
que no respiro.
Bailan las sombras
sobre la tumba
de nuestro amor.
No puedo odiarlas
por no dejarme
morir tranquilo.
Mírame, reina mía,
que sin ti mi sangre
me parece poca.
Mírame cariño ahora,
que sin ti mi sangre
no tiene señora.


NO LE PIDAS A LA LIRA

No le pidas a la lira
el verso que no tiene,
pues no hay verso digno de ella,
que es la lira que tú adoras.
Para abrir la losa
que su amor encierra
te faltan tantos versos
que no basta la lira
en que tus dedos sangran
para empezar una rima
que no sea mentirosa,
y que tosca y cristalina
se apodere de su pecho.
Tu mala lira no lleva
nada con qué enamorarla,
pues no sabes las canciones
de los bardos de los gálatas,
ni cuentas las leyendas
con métrica de romance,
ni hay desliz épico que alcance
en tus cuerdas la cadencia
del amor amortajado,
silencioso entre la hiedra
que frecuentan alcaudones.
Mientras tu voz se rompía
sobre el puente sin sus besos
toda la Tebaida ardía
en el fuego de sus labios.
El cruel sol de Vergina
te quemó hasta el aliento,
dejándote la oratoria
hecha cenizas y viento.
El roce de su pelo
en tu brazo acobardado
fue como diez sarissas
clavándose en tu costado.
Quedó atrás el puente,
y no la detuviste.
Mientras avanza hacia Oriente
tu lira se vuelve triste.
El amor que descansa
entre paredes frías
nunca se despertará
hasta que arrojes al Indo
con lealtad tu lira,
que más que sonar delira.


NO SÉ BIEN CÓMO PODRÉ

No sé bien cómo podré
enlazar mis versos locos
para decirte que es poco
llamarte bella mujer,
pues vierte tu dulce ser
tan angélica ternura
que eterna será la ventura
del que te sepa querer.

Ni siquiera he de mirarte
porque no quiero tener
en mi mente el movimiento
de tu cuerpo de mujer.

Tu nariz se vuelve rosa
cuando el viento enamorado
recorre tu rostro helado
queriendo llamarte hermosa.

Tu delgada voz resuena
en mí ensordecedora,
pues mi alma se resiste
a que seas su señora.

Tu frente devuelve airosa
cada destello de luna
a la noche que dichosa
contempla tu hermosura.

Ni siquiera he de pensar
en la bondad de tus ojos
para nunca ser despojo
de su intensa claridad.

Aunque veas que se mueren
mis rimas revoltosas
no pienses que son pocas
las rimas que te quieren,
pues en mí sueñan con verte
miles de ellas no nacidas
que son la estrofa escondida
en este verso ya inerte.


SEÑOR, CUBRE MI POBRE NADA ENNEGRECIDA

Señor, cubre mi pobre nada ennegrecida
con un rayo clandestino salpicado
de belleza fulgurante reducida
a la impronta de un camino no trazado.
Rompe la casaca tosca que se ciñe
con ingrata abulia a mi cuerpo cansado
para que venza en mí el valor que riñe
con la languidez que invade al derrotado.
Punza mis sienes con el grito sagrado
que se le escapa al mártir al expirar
para que yo ahogue mi dolor pensando
que no se sufre cuando se sabe amar.




TE OFREZCO EL ACERO

Te ofrezco el acero
vestido de plata,
te ofrezco la plata
vestida de acero,
acero que es fuerza
nacida de verte,
y plata belleza
nacida de amarte,
acero que es plata
si miro moverse
en ti esos pendientes
que mecen mi alma,
pendientes de plata
que se hacen de acero
si busco sincero
tu amor que me mata,
porque tu amor abre
al pasar granadas
con hoja de acero
y filo de plata,
que vuelve rosadas
las tardes más grises,
las frases más tristes
en frutas robadas,
amor que es de acero,
amor que es de plata,
amor que me mata
con cada te quiero,
que llena de sangre
hermosa y valiente
los campos nevados
de tu cuerpo hiriente,
que llena de sangre
bermeja y caliente
la blancura santa
de tu alma de nieve,
amor que es de plata,
amor que es de acero,
de lágrimas duras
de metal pionero,
amor que sereno
escarba y mezcla en mí
la plata y el acero
que siempre te ofrecí.


SOBRE UNA MESA, TRES VECES

Sobre una mesa, tres veces
escribí que te quería.
Se quedó la mesa escrita,
sin tus brazos de hilandera,
con mi amor en cada esquina
y dentro de la madera.
Dejé de verte; cayeron
sobre tu cuerpo claveles.
Quería verte y te veía
en otras caras, mas la tuya
no podía sonreirme
ni calmarme la amargura.
Sobre la yerba, mi dicha
tomó carne en tus lindeces.
Trece noches te sentaste
con las piernas recogidas
en la yerba que imagina
ya mi mente delirante.
Volví a verte; y sonreías.


NO HAY AGUA, NI LUZ

No hay agua, ni luz
sino oro oculto
donde sembraste
tu bello luto.
Color del pozo
de ningún pueblo
presume el moño
de mis mil sueños.
Me dominaste
sólo cediendo
hasta dejarme
languideciendo.
Ibas de negro
como tormenta
en agujeros
de mi demencia.
Deseo tu vida
bien enredada
en mi maligna
noche cerrada.
Quiero ser verde
como tus ojos,
quiero que mires
cómo te adoro.
No desespero
porque estás viva,
y mientras vivas
no he de morir.
Moriré el día
en que te bese
y negro el cielo
te entregue a mí.


CON SANGRE VISTO LA ROSA

Con sangre visto la rosa
pálida que me ofreces,
mas pálida se me torna
si tu amor por mí decrece.

Si la sangre se me agota
sin haberte sonrojado
es que mi sangre era poca
y mi espíritu malvado.

Cada gota de mi sangre
que en vano haya brotado
será un jardín miserable
de rosales fracasados.




¿DÓNDE VAS, MEZQUINO VERSO?

¿Dónde vas, mezquino verso?
¿Por qué aceleras el ritmo
de tus cojos sentimientos?
¿Te vestiste por capricho?
¿No sabes que tus requiebros
parecen hijos del vino?
Ridículo es tu disfraz
de caballero cortés.
Quien te lea se reirá
de tu tartamudez.
Te acicalaste falaz
sin ver tu pronta vejez.
¿A quién vas a enamorar
si no tienes ni rima?
Eres sólo la mortal
línea de la soledad.
Vuelve a la caja vacía,
que tú no eres poesía.

Soy heroico, soy un verso.
Vivo sólo de mi aliento.
No he de morir pues llevo
la muerte en mi propio seno.
Mi cojera es la belleza
hecha inmaterialidad
que te atrapa y que te eleva
hasta hacerte suspirar.
Voy vestido como un sueño
intocable y casi etéreo.
Mi fuerza es velocidad
que te busca las entrañas.
Te romperé con palabras
lo que roba tu beldad.
Es mi juventud eterna
porque carezco de piel.
Brillaré cuando amanezca
la aurora de tu querer.


EN TUS COLETAS DEPOSITO

En tus coletas deposito
medio pensamiento herido.
Desgraciado sea el pensamiento
que no se me entrelace
perpetuamente herido
en tus trenzas intrigantes.
Con errante desvarío
me oscurezco en tu cabello,
negro porque yo lo quise,
negro porque yo te quiero.
Me asusta el contenido
de tu mirada profunda,
pero no las dos cascadas
enlazadas de tu pelo.
Será quizás porque te quiero.
Necesito que sometas
tus cabellos a tus trenzas
para que tus trenzas proclamen
desde el infinito que reinas,
quizás sobre mi pecho oscuro,
quizás sobre la luna eterna.
Si tus coletas estrangulantes
son almas de valquirias,
tras morir han de esperarme
mil jardines de delicias.


LLEGÓ EL AMOR PERFECTO

Llegó el amor perfecto, que es el tuyo,
sin merecerlo yo, mas vino a mí,
amor sin tacha, sin defecto alguno,
suave arrullo, ritmo sin frenesí.
Amor de maga que nada promete,
de hada que atenta vigila la llama,
luz que siempre me orienta y me protege,
azabaches negros que me reclaman.
Tu amor lo hiciste con mil y una hierbas
pensando en ellas, pensando en su efecto,
hervían en tu mente muy revueltas
dando forma callada a tu proyecto.
El resultado fue tu cuerpo blanco,
tu saber estar, tu estar sabiéndolo,
el disimulo de tu sangre hermosa,
tu delicado embrujo consintiendo.
Echaste en la copa de tu amor fuego,
un tranquilizante de pasiflora,
manzanilla tonificante y luego
pulpitas de limones sin demora.
Añadiste cien gotas de vinagre
usado para abrillantar tu pelo,
aceites y perfumes restregados
por tu piel libre de mujer sin dueño.
No sé si en trance o quizá entre sueños
pusiste muchas semillas de sésamo,
dos bayas rosadas, algunas moras,
y esencia de mandrágora sin pésame.
Mezclaste bien la manteca de karité
con aloe vera regenerante,
nutrientes escogidos del árbol del té
y rosa mosqueta cicatrizante.
Usaste la saliva de tus labios
y la levadura que iza tus senos,
remedios tan antiguos y tan sabios
que es imposible que no sean buenos.
Con fe esparciste dentro de la copa,
como haces con todo, bicarbonato,
y empezó a salir espuma de aromas
de jabones jamás antes ideados.
Bebí de tu copa, me supo extraña,
la apuré sin dejar gota para otros,
me enamoré de ti hasta las entrañas
y se hizo el día claro entre nosotros.


DE ROJO, COMO SANGRE, VA MI ALMA

De rojo, como sangre, va mi alma,
roja como la tela que toca
tu cuerpo, que deseo y no calma
la fiebre que tengo, que no es poca,
que crece si te miro, si llego
a verme perdido en tu mirada,
que alimenta mi fervor con fuego,
que busca volverte enamorada.

De rojo, como sangre, tu belleza,
en el cruce incierto de dos caminos,
tan perfecta te alzas que no hay tristeza
posible en ninguno de tus destinos,
a un lado honores, placer y riqueza,
al otro flores, amor y ternura,
tamaña dulzura y delicadeza
que ha de parecerte todo locura.

De rojo, como sangre, la vida
se me agolpa ardiente en el costado,
que espera que tú causes la herida
de la que brote el valor callado,
dándome tu boca la bebida,
dándome tus labios el estado
sereno de tu selva prometida,
allí donde tanto te habré amado.


POETIZO LA IDEALIZADA

Poetizo la idealizada
penumbra de tu vestido
con mis manos aferradas
a tu cuerpo femenino.
Idealizo la liviana
sombra de tu pensamiento
con fibras impregnadas
de tu estremecido aliento.
Persigo la delicada
caricia de tu presencia
las noches en que es demencia
la ausencia de tus caricias.
Mendigo la insinuada
forma de tu belleza
las noches en que es tristeza
la certeza de tu ausencia.
Si contigo soy el sueño
y sin ti la madrugada
quiero ser de noche el dueño
de los sueños de tu alma.


EN UN RINCÓN DE TU PECHO

En un rincón de tu pecho
me busco sin encontrarme.
Ni siquiera atisbo el reflejo
de mi espíritu sangrante
en el candor hechicero
de tus ojos adorables.
Siempre sin verme me paseo
por las curvas diamantinas
que en tu cuerpo dan recreo
a mis vanas fantasías.
No consigo que en tus sueños
brille al menos una noche
el filo del puñal que llevo
por ti clavado en mi horizonte.
Empiezo a creer que no tengo
ni carne ni corazón,
pues no tocan tu piel mis dedos
ni sé enamorarte a traición.
Quizás me arrojaste al fuego
del olvido taciturno
por no hablarte cuando mi eco
se inyectaba en ti profundo.
Y ahora mendigo en secreto
tus palabras cariñosas
mientras se seca mi aliento
sin los besos de tu boca.
¿Por qué persiguen mis versos
tus caderas imposibles
cuando ya tu pensamiento
me ha enterrado entre jazmines?
¿Ya no tienes ni un momento
para que mi amor cobarde
aniquile el sufrimiento
que me causa el no abrazarte?
En un rincón de tu pecho
me busco sin encontrarme.


SOY MÁS RÁPIDO QUE TÚ

Soy más rápido que tú.
Mientras piensas versos malos
yo ya he escrito tres y peores.
Los tuyos duermen, son leones.
Los míos velan, son hienas.
¿Cuáles de ellos son más fieros?
¿Tienen los tuyos sentido?
Los míos no se fatigan,
desesperan si recitas.
Saltan raudos, resucitan
con aullidos que intimidan.
Que se despierten tus versos
y digan por qué han nacido.
No justifiques con ellos
tu hidalgo miedo al vacío.
¿Por qué cazas si te dejas
media presa sin motivo?
¿Estás harto? ¿Ya comiste
la carne que te sustenta?
¿La cazaste tú o viste
cazarla por ti a tu hembra,
tan digna y siempre perfecta?
Apenas verás mis hienas
devorando lo que queda
del mamífero acabado.

Haya paz, le pido ayuda
a tus versos, tan cansinos,
que aun siendo malos no dudan
en conseguir su objetivo.
Mi reina ansía un collar
de plata, sin pedrería,
sin otro lujo que el brillo
del metal al mediodía.
¿Tienen tus versos alguno?
Por todo lo cambiaría.
Te daría hasta el secreto
del pensar acelerado.
Dejaría la vil pugna
que a tus versos me ha enfrentado.
No limpiaría los huesos
de tus cadáveres zafios.
Diría que tu poesía
es un sublime elixir.
Por ese collar de plata
dejaría de escribir.
Por verlo en el cuello blanco
de la que nunca me miente.
Por verlo en su nuca rosa,
tan bella como mi suerte.
Si brilla en ella no hay muerte.


SIENDO TANTA TU BELLEZA

Siendo tanta tu belleza
un día se te olvidó,
olvidaste que eras bella
y el alma se te cerró.

Herida como violeta
tu belleza no cayó,
debatíase tu tallo
en si quebrarse o no.

Sencillísima belleza
que el espejo acorraló,
resultaste vencedora
y el espejo se humilló.

Tu mirada de saeta
a ti misma no acertó,
el hechizo de tus ojos
tu reflejo te ocultó.

Lagos verdes encantados,
a tu orilla alguien llegó,
con su lira de madera
lo que en ti vio lo cantó.

Tu cuerpo para el poeta
se hizo cuerdas y vibró,
la música que sonaba
era el renacer del sol.

De nuevo te sabes bella,
la violeta se curó,
todo grita tu belleza,
y el poeta... ¿se marchó?


SI ALGÚN DÍA EN TU PUPILA

Si algún día en tu pupila
tiembla una lágrima sincera
déjala que caiga y pueda
tocar tu pálida belleza,
pues es esa lágrima la vida
que escapó de mis yemas
al saber que no podría
acariciar ya la poesía.


EL ESPÍRITU TRÁGICO LUCHA

El espíritu trágico lucha
en la caverna oscura del dolor
con el fantasma que se nubla
entre deseos de posesión.

El poeta se precipita
en un barranco sin color
mientras vuelan las cuartillas
traidoras en derredor.

En todo encuentra poesía
pero nada le satisface,
todo lo convierte en rimas
y todo se le deshace.

Su mente se martiriza
engendrando caprichosa
palabras entristecidas
que lánguidas se borran.

Tiene el don de profecía
pero su vida le arrastra
donde la melancolía
vestida de negro canta.

Mas aunque su vida sea
un jardín de sinsabores,
cuando a la luna corteja
la luna fiel le responde.

Cuando a una estatua de mujer
sus ojos miran enamorados
la estatua desea caer
sin dudarlo entre sus brazos.

Y si a su tumba se acerca
una joven para rezar,
callado recita versos
con que su rezo pagar.


¿NO LA VES ESCONDIÉNDOSE?

¿No la ves escondiéndose
en el silencio que te rodea?
¿No la sientes cayéndose
entre los sueños coqueta?
Te mira prisionera
entre las rejas de la noche,
llora loca y tierna
porque tú no la respondes.

Es tanta la belleza
que sincera te ofrece
que sus bucles llenan
con destellos celestes
de deseos la hiedra
que te cubre siempre.

Las flores del vestido
de pena se le rompen
porque nunca han podido
mostrarte los colores
con que se alza el día
sobre las letras de cobre.

Sus besos quisieran
reconstruir la pobre
coraza de adobe
que destruida yace
tras la fría piedra
en que lo vano pace.

Ella te ama como nadie te amó,
sufre mientras tú descansas,
rompe versos con el calor
de su joven seno de plata,
y tu muerte ya lejana
cada día cruel la mata.


ANSIOSO BUSCO EL EXTRAÑO

Ansioso busco el extraño
veneno que me enajena
para dártelo a beber,
mas no encuentro más engaño
que en tu seno la serena
majestad de tu desdén.
Nunca me habrás de querer
si mi ser no es la quimera
que tramposa se apodera
de tu seno de mujer.


SI LA VELA SE CONSUME

Si la vela se consume,
sola y quieta, sin mañana,
no temo a la noche en nada,
pues ya me da más lumbre
que la vela la esperanza
de robarte la prudencia
y enterrarla entre dos cruces.

Que la vela se consuma
con llanto de cera blanda,
y que sus lágrimas cuenten
muy lentas de madrugada
los días que aún me quedan
para ver la luz preciada
que en tus ojos me condena.

Que la vela se me apague
sin haberse consumido,
y que a oscuras y perdido
mi amor de noche vague,
que yo sé que he cometido
el delito de pensarte
bañada entera de luz.

Que la vela no se encienda,
porque nunca me hizo falta,
que mi amor es imposible
porque mi amada es el sol,
y el sol ni ama ni siente,
ni cabe en los retales
de mi desesperación.


QUIERO HUMILLARME PARA TENERTE

Quiero humillarme para tenerte
enaltecida con mis palabras.
Quiero perderme en la embriagante
palabra por ti enaltecida.
No me quieras si no es mi vida
humilde sierva de tu beldad.
No me quieras si no soy siervo
de tu arisca complejidad.
Mas si te sirvo, ¿por qué tus besos
besan sin saber lo que es amar?


TENGO LA PAZ ATRAVESADA

Tengo la paz atravesada
desde la espalda al esternón,
y aunque respiro no puedo
decir su nombre sin amor.
Mal día fue el día siete
para mi enloquecida voz,
que ese día perdió la fuerza
en tratados de no agresión.
En nada se quedó el orgullo
que daba aliento a mi frente
cuando la paz vino de grana
para mostrarse inclemente.
La herida que me causara
tan tranquila soberana
supura de mala manera
y me seca la garganta.
No hubo forma de que cayera
la solícita castellana
en el foso con que rodean
a su cuerpo mis palabras.
Hasta mi traicionera sangre
la coronó de flores rojas,
en vez de brotar veterana
para manchar odiadas hojas.
Tanta paz no ha de ser buena,
sino sólo gozo aparente,
pues tanta hermosura sola
es engaño, delito o muerte.
En mala lengua portuguesa
vine a buscar los amores;
cambiábalos por un beso
de la paz que me atraviesa.


TUS LÁGRIMAS SE HICIERON SAL

Tus lágrimas se hicieron sal
de mares mientras dormías.
Quedó en tus mejillas el mal
que tanto te entristecía.
No vi nunca dolor igual
en rostro que así llovía.
Fiero daño te hizo el puñal
del hombre que te quería.
Tu cuerpo de oro fue el panal
de miel que siempre comía.
Yo quiero comerme tu sal
para que sólo sonrías.
No caerá al suelo esa sal
que recuerda tu agonía.
Me la llevaré en un cristal
de frasquito de ambrosía.
Y nacerá en él un rosal
al que dar la vida mía.


ELVIRA Y SOL NO QUIEREN

Elvira y Sol no quieren
jugar a ser princesas.
Las niñas van y vienen
con juncos y maderas.
De allí se hacen espadas
con las que se pelean.
Jimena las regaña
al verlas tan violentas.
La pobre sufre y lava
sus ropas polvorientas.
El verse tan manchadas
les gusta y les recrea.
Están tan despeinadas
que son como dos fieras.
La madre preocupada
le dice al fiel esposo:
“A éstas no las casas
a no ser con un oso”.
Él con fuerza la abraza
diciendo cariñoso:
“Si salieron guerreras
serán dos valerosos
llevándoselas presas
los dos más virtuosos”.
Triste Cid, que no sabes
la afrenta de tus hijas,
no dejes que se marchen
a un lecho de mentiras.
Babieca no se entera
del sino de las niñas,
¿quién cuidará de ellas
si acaece la traición?
Tizona, si a las bellas
encuentras ultrajadas,
que caigan las cabezas
de los Condes de Carrión.
Colada, busca varón
bueno para Elvirita
y nada temas por Sol,
que con ella caso yo.


DE DONDE EL CID DESTERRADO

De donde el Cid desterrado
salió hacia un mar de promesas
salió mi madre entre quince
veranos y primaveras,
niña como niña era
la moza que le negó
al Cid el agua del pozo
por miedo a quien lo mandó.
Los ojos de aquella niña
dicen que eran del color
de los ríos de Castilla
cuando bajan con furor,
y que el Cid al mirarlos
sintió en sus labios el agua
clara de su tierra
corriendo hacia su garganta.
Y dicen que aquella niña
puso en el pecho del Cid
lo que el Cid puso en el pecho
de los hombres castellanos,
agua que calma la sed
del corazón amargado,
orgullo de tener sed
del agua de Castilla.
Y dicen que las niñas
que vienen de aquella niña
tienen sus mismos ojos
y niegan la misma agua
a los hombres que cambiaron
la belleza sobria y santa
de sus campos espigados
por todas las conquistas.
Y la sed les dura siempre,
y su sed nunca se acaba,
y sus caballos la sienten
igual que a ellos castiga,
porque dejaron Castilla,
a sus niñas y afluentes,
para buscar otra fuente
más hermosa todavía.


PARA CELIA SON LOS HUESOS

Para Celia son los huesos
ya quebrados del colibrí,
alma en polvo que no vuela,
brava ausencia de zumbidos,
aire de aguja en la flor,
muerte santa del frenesí,
arena quietecita de marfil,
guerrero de luz sin daga,
vacío retenido de color,
selva violada en el dormir,
iris de sueño no soñado,
granos de amor de mambí,
para Celia son los huesos
que la enamorarán de mí.


ESTE VERSO QUE YACE ENCARCELADO

Este verso que yace encarcelado
porque ama las curvas de tu sonrisa
es sólo un verso que anda encadenado
a los secretos que tus labios cuidan.
Este verso se siente desvalido
por no poder tenerte prisionera
entre humildes claveles malheridos
que quisieran ser rimas zalameras.
Este verso que sufre como un hombre
por no tener cuerpo con que abrazarte
repite sin cesar tu breve nombre
mientras llora por no saber amarte.
Este verso se muere enmudecido
porque su voz se ahoga en la tristeza
que le cubre por no haber conseguido
ser dueño del fulgor de tu belleza.


TU SANGRE ES AMARILLA

Tu sangre es amarilla
como mi desconsuelo.
Mi desconsuelo palpita
en mi tristeza amarilla.
Te siento tan amarilla
en mi vano desconsuelo
que quisiera ser consuelo
de mi propio sufrimiento.
No hay en mí sentimiento
que viva sin la amarilla
sangre del desconsuelo
que me corroe la vida.
Lleva tu voz la caricia
de la pócima amarilla
que me cambia el aliento
por mi propio desconsuelo.
Cubre tu voz, que quiero
tenerla yo sólo y dentro
de la amargura amarilla
que me roba tu consuelo.
No busco en la amarilla
profundidad de tu seno
la palabra milagrosa
que me otorgue tu consuelo.
Sólo quiero enmudecer
tus labios amarillos
con el negro acontecer
de mis versos mortecinos.
Negra es mi victoria
sobre tu concha amarilla.
Negra es porque mueren
tus palabras en mi vida.
Mi negra victoria mira
tu joven belleza amarilla.
Mi negra victoria sabe
que tu belleza no es mía.
El mutismo de mis labios,
inmensamente negros,
al quererte se hace versos
que te vencen en silencio.
Negra sobre ti se alza
mi victoria sin conseguir
que tu ser amarillo arda
un instante al pensar en mí.
Es tan negra mi victoria
en medio de mi soledad
que aunque venzo no tengo
dónde poderte encontrar.
Y como siempre, te me vas
amarilla como mi deseo.
Y como siempre he de quedar
con mi negra soledad.
Mi triste victoria calla
cuando tú, mi desconsuelo,
amarilla te me has ido
sin saber cómo te quiero.


HAY EN MÍ DENTRO UN ROMANCE

Hay en mí dentro un romance
que ansía versos silentes
llenos de esperanzas rotas
que calmen mi alma sufriente.
No quiero expresar desdichas
que a mi torpe vida entierren
sino herir con furia loca
las mentiras de mi suerte.
No perseguiré más lunas
si no llevan cascabeles
que con su tronar me llamen
desde cielos transparentes.
Sólo tendré pensamientos
para la flor casi inerte
que en mí vea el elixir
de la juventud que pierde.
Morirán los espejismos
que reinaron en mi mente
para dar paso a la aurora
de los ojos que no mienten.
Cómo deseo arrebatarle
al sino mi pronta muerte
para tejer un vestido
para tu cuerpo turgente.
Azorado me imagino
que emocionada te sientes
al cambiar tus sueños tristes
por un silbo que te quiere.
Antes de besar los pálidos
recovecos de tu frente
buscaré lento el rubor
de tus pómulos fervientes.
Tan etéreos son tus pasos
que el silencio te precede
en el sendero que pisas
al acercárteme leve.
Si no te encuentro seré
sólo amargura existente
que no muere por querer
que existas para quererte.


ROSA ENTRISTECIDA POR LA PENA

Rosa entristecida por la pena
de ser rosa cruelmente arrancada,
siempre serás rima en la serena
majestad del pecho de mi amada.
Rosa que destilas el veneno
con que matas los sueños del poeta,
sólo serás bella si en mi seno
te clavas como una bayoneta.
Rosa enmascarada por el sino
que te hace ser rosa violentada,
siempre serás magia en el divino
palpitar del pecho de mi amada.
Rosa que te escapas de entre quienes
luchan por tenerte encadenada,
sólo serás santa si mis sienes
calmas con tu furia sosegada.




TANTO MOTIVO ENCUENTRO

Tanto motivo encuentro
para escribirte más
que ansioso me concentro
en ti, no en lo demás.
Perdiéndome tan dentro
de tu alma al respirar
no alcanzo nunca el centro
dulce de tu mirar.
Primera en ser rimada
con ruidoso girar
de mi nariz golpeada,
tú eres mi suspirar.
No dudes ser amada,
mi amor por ti no duda,
sin ti el amor no es nada,
en ti mi amor se escuda.
Nunca como jamás
habrá nada que eluda
porque siempre serás
a quien mi vida aluda.
Tanto deseo encuentro
para quererte más
que en tu alma me concentro,
no importa lo demás.
Sintiéndome tan dentro
de tu verde mirar
será tu luz el centro
de mi aire al respirar.


SI A SOLAS UNA NOCHE TE PREGUNTAS

Si a solas una noche te preguntas
qué es lo que siento yo por ti
tal vez sonrosada triste la luna
te diga que te amo y que aun así
mis palabras no podrán nunca
susurrantes a tu oído repetir
los versos que escribo con locura
sabiendo que no han de morir
entre tus manos suaves y puras.


COMO EL GRANO DE MOSTAZA

Como el grano de mostaza,
promesa esquiva de fruto,
tan sencillo y diminuto,
duerme en la tierra mi raza.

Silencioso, solo, uno,
dicen que te harás tan fuerte
que entre árboles al verte
no se burlará ninguno.

Si mi fe se asemejara
en tamaño a tu semilla
se haría bella chiquilla
que a los astros dominara.

Si tu reino empezó siendo
desvarío de unos pocos,
más harapientos que locos,
así has de seguir creciendo.

Cuando en tus ramas aniden
las aves que no han nacido
será cristiano el latido
de cuanto mis ojos piden.


MI AMADA DUDA SI DARME

Mi amada duda si darme
generosa su belleza
o si insistir en dejarme
esperando con firmeza
que su pecho se desarme
y rinda su fortaleza.

Su amor fue tan torturado
que ya no quiere rigores
ni entregarse al que exaltado
le promete vino y flores,
ni ofrecerse a enamorado
por no sufrir más dolores.

Mi amor por ella no acaba
ni tiene astilla o fisura,
es torrente que socava
su terquedad con ternura,
es pala que el suelo cava
buscándole el agua pura.


INCAPAZ DE BORDAR CON RIMAS

Incapaz de bordar con rimas
me lanzo al vacío misterioso
para convertir la hoja altiva
que me mira con ceño desdeñoso
en una poesía tierna y viva
que con furia salpique el rostro
de la nada que atemorizada
nunca desea dejar de ser nada.

Las musas que estaban aburridas
juegan caprichosas sin decoro
derramando música desconocida
por sus pálidos y etéreos poros,
proclamando dichosas la venida
de un susurro tímido que sólo
quiere cubrir su cuerpo desnudo
con un verso mío o tuyo.

La luna pide sollozando
en la noche clara un espejo
para saber si los enamorados
ya no la miran porque está feo
el perfil de su seno plateado,
que aún aman los luceros,
seniles y lascivos, cansados,
tristes, solos, abandonados.

Mis versos surgen acobardados,
pidiendo perdón por haber nacido,
de sueños y pesares emborrachados,
inmensamente toscos e incomprendidos
en la soledad de inexistentes prados,
destinados al dolor y enloquecidos,
enfermizamente sonrojados,
por amores imposibles esclavizados.

Pero de la oscuridad más profunda,
donde parece que todo es triste,
mis versos surgen, y miran a la luna,
y entienden lo que nadie entiende,
y conocen la belleza de cada minucia,
y todo lo entregan y nada pierden,
y mueren sufriendo sin morir nunca,
y te quieren, siempre te quieren.


LAZOS SUAVES SON TUS BRAZOS

(Acróstico salteado)

Lazos suaves son tus brazos,
Tierna y clara es tu mirada,
Albor de estío es tu costado,
Espera dulce es tu piel rosada,
Único es aquello que en ti yo amo,
Quejas se ahogan en tus pestañas,
Rebosan amor tus pómulos castos,
Un beso tuyo es rozar tu alma,
Ahorra tu esencia, néctar deseado,
Indómito corcel en tu seno salta,
Mi nombre es tu latir apasionado,
Eres un sueño tejido de nácar,
Infinita poesía es tu cuerpo cantado,
Ríos de miel son tus palabras,
Aroma leve es tu aliento cercano,
Ofrecen los astros su luz por tus labios.


AL CIELO LE PIDO EL SOL

Al cielo le pido el sol
y al sol una negra mora,
dulce y madura de amor,
con tierno amor que enamora.
Del cielo viene mi amor
sin dátil para la boca,
carne de luz de mi sol,
dame un beso si me toca.
Si soldado en la legión
me encapricho de una mora,
no puede la religión
mudar lo que mi alma adora.
Sólo hay noche sin su amor,
nada su pecho enamora,
qué triste vivir sin sol,
pobre desierto que llora.
Ojos de mar tiene el sol,
en Melilla vi su aurora,
me miraron sin amor,
¿por qué no me muero ahora?


SI HAGO PARA TI UNA OCTAVA

Si hago para ti una octava
con la tinta de mi deseo
es porque mi vida acaba
si no te digo que quiero
besar tus mejillas santas
hasta que muera mi aliento
por abusar del placer
dulce de tu bella piel.

Son tus mejillas el cielo
cubierto de siemprevivas
que enrojecen el misterio
de tu tierna piel divina.

Si una lágrima resbala
por una de tus mejillas
deja que mis labios vayan
a secarla con codicia,
que la sal de tu llanto es
lo que cura las heridas
de aquel que desea ser
el color de tu bella piel.


HAY BAJO TU PECHO UN LUNAR

Hay bajo tu pecho un lunar
que tan sólo he visto una vez.
Ni siquiera sé si es sólo uno,
si son varios o si son diez.
No hubo una luz que me dejara
aprender el dulce lugar
en que al abrirse tu piel clara
una gota quiso quedar.
Legión de lunares oscuros
alumbra tu preciosa tez,
son soldados nobles y puros
que salpican tu desnudez.
Tanto hacen por tu belleza
completando su calidez
que a tu blancura dan franqueza
y a tu espíritu madurez.
Si así el ámbar cristalizara
no podría rivalizar
con el valor que te declara
quien los quiere memorizar.
Si en tu tierra llena de flores,
que es tu cuerpo, volviese a entrar,
mi alma en medio de mil sudores
querría hacerse en ti lunar.
Un lunar que bajo tu pecho
te hiciese siempre recordar
cómo te quiere quien su lecho
contigo quiere iluminar.


EN TU BOCA SUENA MEJOR

En tu boca suena mejor
todo lo que yo siento
porque tu voz es más hermosa
que todo mi pensamiento.

En tus cuerdas suena mejor
todo el procedimiento
de la música más hermosa
de las manos que no tiento.

En tu sitio suena mejor
el noble sentimiento
que en la salita más hermosa
del palacio de un buen cuento.

En tu reino suena mejor
todo lo que no miento
pues la verdad es más hermosa
si en tu cuerpo la presiento.


SOLDADO DE MALA PRENSA

Soldado de mala prensa,
que ni los tuyos te quieren,
ya te querrán si les hieren
sorprendidos sin defensa,
embebidos en la inmensa
enajenación del mundo,
te llamarán del profundo
abismo del desconsuelo
para que salves su suelo,
y tú vendrás al segundo.




PODRÍA VESTIR AHORA TUS OJOS

Podría vestir ahora tus ojos
del color de la melancolía
trayéndote tristeza con recuerdos
que antes arrasaron la vida
tierna de los pobres locos
que enamorados te seguían;
¿en qué labios tus jóvenes besos
se posan tibios en las noches frías
mientras ya nadie por ti suspira?

Tú que convertiste en sollozos
los deseos puros de quienes querían
hacerte reina del firmamento
con susurros, canciones y poesías,
¿a quién entregas los pálidos poros
que a todos despreciaron con alegría?;
tu desdén que parecía de hierro
fue la cruel y traidora arpía
que ríe gozosa como tú reías.

No llores con rabia y febril enojo,
pues son tus pupilas las mismas
que con claros y ardientes destellos
llenaron de mareas las niñas
de los que apartaste uno tras otro
creyendo que eras la más bonita;
a tus pies hay aún ricos de ti sedientos,
mas una noche en que abraces a tu auriga
piensa en los poetas que rechazaste altiva.


LA LUNA SE ESTÁ MURIENDO

La luna se está muriendo
presa de su propio brillo,
se ahoga en el profundo abismo
que la separa de su reflejo,
expira entre pensamientos
que imposibles y abandonados
ya hace tiempo han sembrado
la noche de crisantemos.

El ideal se está fundiendo
con la sangre del martirio,
agoniza su cuerpo limpio
entre las formas sin misterio,
cubre la nada con el rocío
de su joven esencia robada,
muere en el tiempo en que escapa
su ardiente e impetuoso brío.

No te lamentes del curso de tu vida,
seca tus lágrimas con el filo del acero,
pues sobre el charco de la muerte fugitiva
la luna y el ideal en ti gozarán prisioneros.


OJALÁ NO ME MIRASES TAN SEGURA

Ojalá no me mirases tan segura
de no querer ceder a la locura
de acercar tu amor intacto al sucio cieno;
mas tu mirada, al medir su ternura
con tanto recelo, me ofrece el veneno
que tal vez merece mi vil impostura;
tan severa se muestra la hermosura
acumulada en tu mirar sereno
que es inútil penar por lo que peno.


SIENDO TORPES MIS PALABRAS

Siendo torpes mis palabras,
se creyeron poderosas,
y tan alto fue su orgullo
que cayeron presurosas
en el fuego en que se queman
las pasiones tormentosas.
Y aun quemándose no lloran
por su necia vanidad,
ni viéndose negras piden,
de tu corazón, piedad,
sino que ardientes suspiran
por ganar tu voluntad.





SI SER POETA ES GRITAR

Si ser poeta es gritar
orgulloso a todos proclamando
la propia y alta dignidad
que con versos se ha comprado,
creo que prefiero ocultar
que dentro de mí siento algo
que el silencio me suele susurrar
con amor triste y olvidado,
y es que la luna al brillar
con su pureza me va matando
haciendo en mí despertar
un poeta de labios sellados
surgido tal vez al mirar
con tus ojos mi oscuro hado.


TU MIRADA FUGAZ ROMPE

Tu mirada fugaz rompe
una sombra sin detenerse,
y la sombra rota responde
que aún te sigue porque te quiere.

Quise ingenuo enamorarte
y lo único que descubrí
es que no sé leer los labios
que en tu bello rostro vi.

Forjé de ti una imagen
con lo poco que sabía
y eso es lo que me queda
en vez de lo que quería.

Aunque tu voz me está prohibida
ya al menos pude saber
qué bien suena mi nombre
en tu boca de mujer.

Pero tu boca no me enseñó
cuál es el nombre que amo,
y tu sonrisa se me perdió
misteriosa en mi costado.

No te puedo pedir nada
y aun así te lo pido todo,
alma y cuerpo que son la santa
mansión en la que sufre un loco.

Pelo corto y ojos verdes
que habré de recordar siempre,
que en un sueño me llevarán
donde termina la oscuridad.


AZORES PRETENDIDOS POR SEÑORES

Azores pretendidos por señores
rebosantes de vileza ensimismada,
morid volando entre albores
de joven primavera sonrosada,
mirad misteriosos los colores
que asaltan la noche penetrada,
sentid en el pecho los clamores
de la madre tierra envenenada.

No canséis a la luna con suspiros
envueltos en sueños tibios y vanos,
porque azor que suspira está perdido
entre nubes de seno almidonado.

Azores embriagados de honores
que con brillante altivez quebrada
vais mostrando pasados fervores
a las sombras apesadumbradas,
¿no sabéis que tenéis corazones
ardientes entre las alas
que han de querer ser carbones
para quemar toda la nada?


TODO IMPULSO AMBICIOSO

Todo impulso ambicioso
que se llame inspiración
merece un juicio enojoso
si no logra el galardón
de tu cuerpo estremecido
y privado de razón.
Mas si el ímpetu rendido
renuncia a tu corazón
es que piensa que no es digno
de la noble aspiración
de buscar con lo maligno
tu preciosa conmoción.




ES OBLIGADO QUE PIENSE

Es obligado que piense
sin cesar en tus dudas,
dudas que me dieron
por un momento esperanza,
esperanza que hundiste
con tanta frialdad,
frialdad que venero
en tu seria mirada,
mirada que no fijas
en mis ojos jamás.

Es necesario que sepas
que no tuviste piedad,
piedad de besos puros
o de lozana ternura,
ternura que no dudo
que me llegues a otorgar,
otorgar de tus manos
que rehuyen las mías,
mías porque arden
cerca de las tuyas.

Es preciso que vuelvas
si no me quieres matar,
matar con tanto recelo
de tu terco desdén,
desdén que no me creo
porque te hice dudar,
dudar de la entereza
de tu pecho de escogida,
escogida por belleza
una noche de arrebato.

Es posible que yerres
con tu desprecio fatal,
fatal para el deseo
que corroe mis adentros,
adentros que no sufren
por ir de más drogados,
drogados en paseos
inmensamente largos,
largos como la vida
que no me quieres dar.

Es certeza tu amor
en medio de tus dudas,
dudas que no temo
porque tu amor es veraz,
veraz hasta el extremo
de herirme con maldad,
maldad que no entiendo
pero que debo aceptar,
aceptar mientras espero
que no dudes ya más.


ANOCHE TE DIJO UNA MUJER PERFECTA

Anoche te dijo una mujer perfecta
que no afeases rascándote tu cara,
que tus granos rotos dejarían marcas
en tu rostro fresco, en tu piel risueña.
Era perfecta, fría y de amargor llena,
pues no tenía en su expresión siquiera
un poco del brillo que en tu cara salta,
un rayo de la luz que por tu piel pasea.
Le faltaba la sangre que ruge y canta
en tus mejillas rojas de mujer nueva,
no tenía el rosa cálido que asienta
en tu faz el imperio de la mañana.
No sabía que tus granos son proclamas
de la vida que te inunda, que te acerca
con su aceite verdadero a la tremenda
belleza que mudándose no cambia.



EN EL CLARO COLOR DE TUS OJOS

En el claro color de tus ojos
lánguida relampaguea la vida,
no sé si anunciándote la muerte
o si desasiéndose de un penoso
sufrimiento del que instintiva
huyes irguiendo tu linda frente.

Tanto se marcan en tu casto rostro
tus desafiantes pómulos de niña
que parecen rocas esas mejillas
iluminadas por los torrentes
de un rubor sempiterno que pugna
porque aún no seas un ser celeste.

Desde atrás miro cómo te mueves,
y los lentos compases de tu andar
me conquistan y me duelen
hasta hacerme con locura desear
cambiarte mi corazón hirviente
por lo que en ti es enfermedad.

Rosa maldita por crueles hados,
no desprecies mis labios, pues llevan
sangre nueva, nuevos destinos,
amor joven, largos caminos,
besos de azúcar, besos de fuego,
dos milagros de ti sedientos.


DIEZ TRÉMULOS ESTERTORES

Diez trémulos estertores
en la oscuridad herida
ponen fin a esta mi vida
tejida de trovadores,
de escondidos ruiseñores
que al cantar mueren sin nombres,
cargados de acordes pobres,
de silencios, de tristeza,
que rauda robó la entereza
de un verso que quiso ser hombre.






UNA FUERZA OSCURA

Una fuerza oscura invade mis palabras
dando aspecto sublime a sus disonancias.
No sólo hay en ellas aspiraciones vanas,
reflejos de sueños que se quedan en nada.
No surgen para ensuciar viles las hojas castas,
pues confórmanse con ser negrura despreciada.
No huyen de mí hacia el vacío bien bordadas,
sino que con tosco ardor al tiempo matan.
No aceptan el designio de ser olvidadas,
sino que armadas de sombras humildes se alzan.
No entiendo cómo sus famélicas lanzas
llevan en el filo la eternidad grabada.
No quiero que estén presas en voces que pasan,
sino hacer de ellas voz en el fondo de tu alma.
No dudo que su esencia es pútrida pasta,
mas por algo que no sé son algo que traspasa.
Busqué sin fortuna cada noche su belleza
hasta saber que reside solamente en no tenerla.


MAL INSPIRADO POR TU COLETERO

Mal inspirado por tu coletero,
cuyo perfume triste languidece,
busco tu amor, sin encontrarlo,
en la marca rayada de mi brazo.
Quizás mi brazo no te posee,
ni posee tu marca, ni es piel
ni brazo, mas aun sin serlo lleva
un coletero oscuro que me quema.
Tan fuerte se siente mi débil brazo
quemado por tu amor no enamorado
que lo que en tu coletero es tela
parece eslabón negro de tu esencia.
Tu coletero es alma de trenza mora.
Tu alma está en el brazo del que te adora.


MEDIO DORMIDA, REGRESAS

Medio dormida, regresas
de la ciudad romana
sin que sepa tu migraña
que su causa es lo que pienso.

Pienso que Tarraco llora
con dolor enamorado
por no haberte besado
los labios que ahora miro.

Miro tus labios y es porque
mirándolos ya comprendo
la tristeza de Tarraco,
sin espadas, sin Imperio.

Imperio que no socorren
tus espadas catalanas,
hechas en silencio cauto,
como cauto he de mirarlas.


MI INGENIO DESESPERADO

Mi ingenio desesperado
tiende por ti al extravío,
te persigue sin descanso
por caminos sin destino,
dice estar enamorado
del color de tu vestido,
se emborracha cabizbajo
con mil rimas sin sentido.

Mi ingenio vive buscando
tu corazón cristalino,
quiere verse reflejado
en tus espejos cobrizos,
se esconde tras el tallo
de tu cuerpo florecido,
sueña con tu aliento casto
hasta despertar herido.

Mi ingenio sufre pensando
en tus melódicos besos,
se niega a verte bailando
agarrada con el viento,
envidia el dulce trato
que dispensas al silencio,
daría todo por ser arco
de tu infinito misterio.


ERES MI AMOR Y MI VENGANZA

Eres mi amor y mi venganza,
venganza del amor no pronunciado
que creció sutil en la penumbra,
sangre jubilosa de victoria
que me cae por la frente mareada,
ardid del ardor enamorado
de la débil confianza de mi mano,
zurda blanca del amor resucitado
que corona mi cabeza de violetas,
sol que ilumina la conquista
de las peñas altas que te cercan,
llano cuyo nombre de colina
es la carne roja de mis labios,
suelo prometido a mis sudores
que sacia con su vino mis querellas,
río limpio que canta sus amores
cayendo entregado entre las piedras,
amores que son un himno nuevo
nacido de la piel de tu belleza,
a tu cielo se reduce mi grandeza,
en tu cielo gozaré de mis prisiones,
en tu cielo seré rey de mi condena,
no habrá cielo más hermoso que mi Celia.


MAÑANA MIRARÉ TUS OJOS VERDES

Mañana miraré tus ojos verdes.
No veré más que el verde de tus ojos.
Sentiré que mis ojos se convierten
en reflejo esmeralda de tus ojos.
En el fondo de mis ojos serán verdes
los contornos fulgurantes de tus ojos.
Como niebla sabrá mi alma perderse
en lo profundo del verde de tus ojos.
Mañana miraré tus ojos verdes.
No veré más que el verde de tus ojos.






ESTÁS TAN LEJOS… Y TE BURLAS

Estás tan lejos… y te burlas
de que me duela el no verte.
Quiero abrazarte… y te alejas
sonriendo sin entenderme.
Te busco con mis rimas
y resulta que no las quieres.
Piensas que es artificioso
lo que se dice rimando,
mas yo sé que sólo visto
con versos lo que siento.
Si te escribo que te quiero
repitiendo los sonidos,
¿qué cruel castigo merezco?
Tus reproches. Y no consigo
besarte ni de día ni de noche.

Hablas larga y vivamente
ignorando que mis manos
te acarician en mi mente.
Hablo despacio, y callo
para mirar tus ojos verdes.
Y tú sigues hablando,
privándome del roce
de tus hábiles manos.

Caminas con la certeza
de que tu ser sin quererlo
al ser como es me estremece.
Mas sabiendo que te quiero
no muestras misericordia.
Y ni una palabra brota
de tus distantes labios
para decir si me quieres.

Silencioso sólo siento
junto a mí tus circunstancias.
Y al sentirte cerca
me duele sentirte lejana.
Las ondas que tu cuerpo
impulsa desde tus curvas
me vulneran remansadas,
como si fueran perdiendo
en su trayecto su ardor.
Mas aun con el leve aletear
de un suspiro me herirías.

Por ser latir acelerado,
demente fulgor enamorado,
en la caverna de tu pecho
un instante tan lento
como fugaz te daría…
la pobreza de mis versos,
versos que quieren llenarte
cada segundo de soledad.
Oculto en mis rimas pienso
que te amo tanto que daría
mi vida por latir en ti.


ESTA NOCHE ME SEPARA DE TI

Esta noche me separa de ti.
Y no sé si lo eterno es esta noche
o si sólo es eterna la noche para mí.

Luz es, luz era, la que al verte vi.
Y es ahora cuando la luz me quema,
ahora que no la tengo junto a mí.

Luna es, luna era, lo que había en ti.
Y no sé si ahora la luna lleva
en sus curvas blancas algo de mí.

Esta noche me separa de ti.
Y sólo saben calmar mis dolores
los dolores que esta noche conocí.


SI MIS PALABRAS LLEGAN A TI

Si mis palabras llegan a ti
cubiertas del rocío del tiempo
déjalas que reposen sin fin
dichosas entre tus sueños.

Cuando mis palabras callen
has de saber que te quiero
y que escuchan cómo late
tu corazón bajo tu seno.

Si mis palabras se te pierden
porque dejas de quererlas
es que agonizando mueren
donde ya no podrás verlas.

Cuando mis palabras beban
del licor de tu ternura
se volverán versos de hiedra
que treparán por tu cintura.

Si tus palabras llegan a mí
vestidas con tu amado acento
intentaré con ellas esculpir
la imagen imposible de tu cuerpo.

Cuando tus palabras callen
las lágrimas ahogarán el latir
del corazón que sin ti no sabe
a quien amar ni por quien sufrir.

Si tus palabras se me pierden
es que nunca merecí abrazar
con mis brazos delgados la fértil
mansión de tu amada beldad.

Cuando tus palabras beban
de mi enardecido amor
dejarán paso las tinieblas
al brillante alborear del sol.

¡Que tus palabras y las mías
con amor eterno encadenen
tu cuerpo de bella niña
con el cuerpo del que te quiere!


UNA ORACIÓN POR LA MAÑANA

Una oración por la mañana
se me olvida pronunciar
y la nada triste se alza
ofreciéndome oscuridad.

Mi espalda se acobarda
doblándose para dejar
que sobre la mesa caigan
gotas cálidas de mar.

A la luna ya mi mirada
no encuentra con su penar,
pues mis ojos son pestañas
que ni a la luna saben mirar.

Escribo aún letras amargas
con las que paro de llorar,
porque siento que la vida mana
como un torrente al despertar.

Se me pierden las palabras
en vasos tibios de cristal,
y por más que amo se escapa
de mis sueños la esencia fugaz.

Se han fundido las hadas
con el eterno despuntar
dejando que el amor arda
misterioso en el altar.


NIÑA DE OJOS CLAROS

Niña de ojos claros
que te niegas a creer
que el amor abandonado
puede vivir y crecer,
algún día has de saber
que tu desdén ha matado
cuanto en mí puede valer,
salvo una voz que muy bajo
repite lo mismo que ayer
confundiéndose con tus labios
sin que tú la puedas ver:
Te quiero y siempre te querré.



NO ME HACE CASO LA BLANCA

No me hace caso la blanca
paloma que nunca quiso
cambiarme su verde rama
por el rosal florecido
que día tras día miro
con orgullo que se clava
en sus espinas si sigo
deseando la delicada
forma que tiene la sacra
mujer a la que persigo.

La paz que consigo lleva
no la cambia por el brillo
de las mentiras ajenas
porque su talle prohibido
no se entrega sino al fino
sentido de la pureza
que noche tras noche sigo
persiguiendo en la secreta
palidez de la sincera
mujer que jamás consigo.


EN TUS MANOS, TAN PEQUEÑAS

En tus manos, tan pequeñas,
no te cabe ni mi vida,
que no es vida si no sueña
ser la vida de su dueña;
y es que en ellas, mi esperanza,
nada me pesa la vida,
que no es vida si no alcanza
la ruina de tu templanza.


TRECE ÁNGELES CAEN SOBRE TI

Trece ángeles caen sobre ti,
te rodean y te miran,
cada uno te quiere decir
la razón de su venida.

El que de mármol es sombra
te ama más que los otros,
mientras te mira te dice
que su amor nunca zozobra.

El que lleva entre las manos
multitud de rosas negras
dice que ellas sólo crecen
en las marcas de tus huellas.

El que más silencio pide
dice velarte de noche,
es quien tus párpados cierra
y el que tus sueños conoce.

El que porta la trompeta
dice ser quien te despierta
para ver lucir tus ojos
antes de que amanezca.

El que siempre está sediento
porque ya nació con sed
ha llegado del desierto
porque te quiere beber.

El que duda qué decir
te mira tan fijamente
que su mirada te dice
lo que atormenta su mente.

El que tiene alas de plata
dice que las vendería
para hacerse igual que un hombre
al que amaras cada día.

El que deja ver su sangre
en sus venas transparentes
dice que ha de alimentarte
mientras sangre suya quede.

El que funde luminarias
a tu paso te protesta
que por más luces que funde
de su amor no te das cuenta.

El que se ha hecho por ti gato
para ti caza demonios
a cambio de que tus manos
le acaricien su gris lomo.

El que limpia tus espejos
asegura que se ausenta
si desnuda te presentas,
mas los otros no le creen.

El que canta himnos tan tristes
lamenta la insensatez
de quien teniéndote cerca
no te supo querer bien.

El que menos te deseaba
y vino para fisgar
después de verte no puede
a su vida regresar.

Trece potencias aladas
van a competir por ti,
si con ellas te llevaran
me matarían a mí.


TUS AMPLIAS CADERAS BRILLAN

Tus amplias caderas brillan
entre las sombras celestes
porque se quieren pasear
sobre el temor a la muerte.
Si un carro de maldiciones
en mi pecho se volcara
no olvidaría tu nombre
aunque mi alma agonizara.
Nada jamás quebrará
aquello que por ti siente
y que siempre sentirá
mi sangre mísera ardiente.



EL VANO DE MI CELDA TIENE

El vano de mi celda tiene
veintinueve barrotes grises;
si fueran menos barrotes
no sería yo más libre;
hasta tal extremo amo
la celda que me retiene
que en cada barrote veo
la espina que me conviene;
y es que cada espina guarda
devota y pura su flor;
veintinueve flores viven
en mi oscura habitación;
si fueran menos flores
más triste viviría yo.


SI SANGRA MI ESPÍRITU ARREPENTIDO

Si sangra mi espíritu arrepentido
con tristes lágrimas meditabundas
surgidas de mi sentir enfebrecido
es porque en mis soledades abundan
quiméricos dolores enmohecidos
por falsas aspiraciones que inundan
la fragilidad que mi fortaleza
cubre con tu purísima belleza.

Sigo la estela de la limpia luna
que desde ti ilumina mi extraño ser,
mas resbalo desde torres desnudas
que muestran la ruina de mi acontecer
cuando me distraigo con testarudas
mentiras elaboradas por aquel
viento maligno que cava en mi pecho
la tumba en que un día seré desecho.

Sufro por no querer ser sufrimiento
en el suave relieve de tu seno,
mas necesito apagar el lamento
que huye como una sombra de mi cuerpo
en el lugar en que tu pensamiento
se une con el mío entre sinceros
requiebros de esperanza que ilusionan
a los lúgubres versos que en mí lloran.

Rodeado de muros estrangulantes
imploro el roce de tus dedos fríos
para convertir mi alma agonizante
en llama duradera que dé brío
al amor que con ímpetu incesante
te ofrezco mientras lucho con malditos
elfos traidores que jamás podrían
hacerme olvidar que eres mi poesía.


HASTA SABER QUÉ TE QUIERO DECIR

Hasta saber qué te quiero decir
no debo escribir más pensando en ti.
Antes que decirte algo prefiero
mirarte cuando estés cerca de mí.
Y al no poder mirarte sólo puedo
ahora hacer de ti versos en mí.

El mensaje que encierra el papel yerto
permanece oscuro y sin definir.
Ni siquiera sé si es mensaje el velo
que mis palabras tejen dentro de mí.
Mas sin mensaje también sé decir
que quiero que tú seas mensaje en mí.

Si es que siento el deseo de sentir
todo sentir de mi alma será vano
si siento que no sientes nada por mí.
Si en ti surge el deseo de sentir
todo sentir de tu alma será un rayo
para mí.


HABLÉ UN DÍA YA PERDIDO EN LO INCIERTO

Hablé un día ya perdido en lo incierto
con la musa rebelde del destino,
que me prometió un bello desierto
donde sufrir la sed que me vino
por ti triste y ardiente al pecho abierto
al sentirte a mi lado en el camino
por un instante tan corto y tierno
que ahora sin ti anclado estoy en el invierno.

Tu nombre está escrito en las vidas
de los sueños que se niegan a morir,
con febriles pinceladas que nacidas
a las cumbres grises quieren herir,
dando color a las notas dormidas
del piano que suena para decir
que eres bonita como el mar embravecido
cuando la luna vence al sol caído.

Si tu nombre de tu boca aprendo
y tu amada sonrisa me responde
vagaré enfermo y cobarde no sabiendo
cómo acercarme a los labios donde
mi alma contigo muere sonriendo,
dejando un beso inerte que te ronde,
que pequeño y oculto entre rosales
se viste de versos para que lo ames.

Es el verde de tus ojos claros
la luz en que mi amor está atrapado,
pues en esas curvas en que nada termina
de ti se aleja en ti mi vida.


ESTA DÉCIMA CUBANA

Esta décima cubana
nacida de la ternura
no sabe de vida dura
sino de amor del que mana
de feliz fuente lozana
queriendo correspondencia
de tu francesa querencia,
deseando tu cuerpo puro,
tu bello lunar oscuro,
toda entera tu decencia.






NO VEO LA HORA EN QUE LA NIEBLA FRÍA

No veo la hora en que la niebla fría
que me niega tu ser huya y se rinda.
Densa y blanca contra mi fe porfía
por no merecer yo cosa tan linda.
Estiro los brazos y digo mía
mientras el vacío a mi costa brinda.
Qué más da que la noche se me ría
si no ansío más de lo que mi fin da.
Si el sol sale la niebla perecerá,
tu cuerpo hecho de rayos vendrá a mí,
en tu luz intensa tu amor crecerá,
no creeré que tu belleza es para mí.
En tus manos mi dicha nacerá,
como santas soñé que las cogí,
en tus uñas de nácar vencerá
el ardor con el que te perseguí.


NO BASTA UN POEMA VESTIDO

No basta un poema vestido
de la oscuridad profunda
para expresar que he perdido
esta noche la amargura.

La cambié por un suspiro
que mentiroso y endiablado
me condujo hasta el abismo
del vacío ensangrentado.

Estoy privado del beso
que puede hacerme sentir
el valor que ya en mi pecho
parece dormir sin fin.

Si al menos la luna casta
quisiera mirar mis ojos
se pudriría la daga
que atormenta en mí todo.

Mas el fulgor de su filo
se redobla en la pobre
piel de alocado mendigo
que protege mi alma de hombre.

Se me manchan los destellos
que me brotan del costado
con el maldito veneno
que en mí se pasea helado.

No basta un poema herido
con el hedor del infierno
para gritar que he perdido
la tristeza de mis versos.


TE MIRO INCESANTEMENTE

Te miro incesantemente
porque tu piel me parece
refugio en que la ternura
se cobija eternamente.

Tienes la piel bellísima,
pálida porque el sol teme
tocar con ardor tu purísima
cara vestida de nieve.

Quien a tu piel una tarde
sus labios con amor acerque
sentirá que la luna sabe
tan dulce como parece.

Por ser el frío metal
de tus anillos siempre
entregaría mi cuerpo falaz
a las sombras de la muerte.

Cuando tu mirada se cruce
con la mía has de saber
que quien te mira sufre
porque ama tu hermosa piel.


EN MADRID, TAN METEÓRICA

En Madrid, tan meteórica,
detente y mira hacia el suelo.
Potente sea la lírica
que proceda ahora del cielo.
Te quise, os quise mucho.
La intrahistoria no desdice
lo que en cada sitio os dije.
Amor joven, desbordado,
desbordó todos tus planes.
“¡Pero haz algo!”, así me heriste.
Esto así hago, todo esto hice.
No es poco, lo estás pensando.
Llené de flores un banco,
el banco que tú no viste.

En Madrid, tan melódica,
rima mi lira mil versos.
Todavía estás en ellos,
con mi amor correspondido.
Cuánto vacío, qué intacta
quedó toda tu belleza.
Dime la palabra exacta
que derrumba la grandeza.
Todavía se oyen lejos
tus pragmáticos latidos.
La tierra reina drástica
sobre todo tu universo.
Es la joya que tú pisas.
Detente y mira hacia dentro.