miércoles, 1 de agosto de 2001

MOLDAVIA


A lo largo de 1991 las diferentes Repúblicas que componían la Unión Soviética fueron declarando su Independencia. Entre los nuevos Estados surgidos de la desmembración soviética se encuentra la República de Moldavia, situada al Este de Rumanía y sin salida al Mar Negro. Esta nueva Moldavia independiente incluye tan sólo la mitad oriental de la región histórica de Moldavia. La otra parte, situada al Oeste del río Prut, se unió en 1859 al Principado de Valaquia, constituyendo así el núcleo inicial de la actual Rumanía. La época de mayor esplendor para Moldavia como entidad política fue la segunda mitad del siglo XV, con el gobierno del príncipe Esteban III, que logró repeler las frecuentes incursiones otomanas, húngaras y polacas.


La lengua que se habla en Moldavia es una variante dialectal del rumano, aunque con bastantes préstamos lingüísticos eslavos. Es por tanto una lengua derivada del latín que nos remite al período en que gran parte de los actuales territorios de Rumanía y Moldavia estuvieron integrados en la provincia romana de la Dacia (105-271). La identificación con la herencia romana está en la base del nacionalismo rumano decimonónico, hasta el punto de que el nombre de Rumanía y de la lengua rumana tiene en los romanos su origen etimológico. La lengua rumana hablada en Moldavia tuvo que utilizar el alfabeto cirílico por imposición stalinista, pero ya emplea nuevamente el alfabeto latino. Un hecho curioso es que abundan las palabras groseras entre los términos rusos adoptados por el habla de Moldavia. La primera universidad rumana fue fundada en la capital de la antigua Moldavia, Iasi, lo que revela la pujanza cultural de esta región histórica. Moldavia es una de las naciones que mayor porcentaje de su Producto Nacional Bruto invierte en educación (9’7%).


Son numerosos los elementos étnicos y culturales que unen a Moldavia y Rumanía, a pesar de lo cual existen también grandes recelos mutuos. En un plebiscito celebrado en 1994, el 94% de la población de Moldavia que participó en el mismo se mostró contraria a su reunificación con Rumanía o con cualquier otro Estado. Algunos sectores nacionalistas rumanos trabajan por la futura anexión de Moldavia, a la par que critican la “rusificación” que a su juicio experimentó esta República. Los nuevos símbolos nacionales adoptados por Moldavia recalcan su proximidad con la realidad rumana, como es el caso de la bandera tricolor o el águila geometrizada de su escudo, sin que ello signifique pérdida alguna de soberanía. La moneda oficial de Moldavia recibe la misma denominación que la moneda rumana, el “leu”. En la mayoría de los billetes moldavos aparece la imagen de un heroizado Esteban III. No es casual que el busto del mismo príncipe empezase a aparecer en las monedas rumanas el mismo año en que Moldavia declaró su Independencia. Es un caso significativo de la apropiación simbólica de un personaje histórico por parte de dos Estados, como ocurre con Alejandro Magno para Macedonia y Grecia.


La redistribución poblacional realizada por los soviéticos para reducir las diferencias étnicas entre sus Repúblicas se dejó sentir también en Moldavia, donde hay importantes contingentes de población eslava, especialmente en la región rebelde e industrializada de Transnistria, situada al Este del río Dniester, y que reclama su Independencia. El gobierno moldavo ha intentado satisfacer algunas de las reclamaciones de Transnistria mediante la concesión de un amplio estatuto de autonomía. También disfruta de una autonomía especial dentro de Moldavia la región de Gagauzia, poblada en gran parte por turcófonos católicos, mientras que la variante ortodoxa del cristianismo es la más enraizada entre el resto de los moldavos. La joven República independiente aún no considera cerrada la identificación de su territorio actual con su territorio histórico, de modo que mantiene vagas aspiraciones territoriales sobre algunas posesiones ucranianas, como el Norte y el Sur de la antigua Besarabia.


El considerable potencial agrícola de Moldavia ha facilitado el desarrollo de la industria alimentaria, determinando así la orientación ocupacional de sus habitantes. Los caudalosos ríos Prut y Dniester han favorecido el establecimiento de importantes centrales hidroeléctricas. El comercio exterior de Moldavia sigue centrado en las antiguas Repúblicas soviéticas, si bien el país intenta incrementar sus relaciones con la Europa Occidental. Su balanza comercial deficitaria no le permite de momento afrontar el pago de su deuda externa. La difícil coyuntura económica ha provocado el incremento de la emigración. A pesar de ello Moldavia sigue teniendo una elevada densidad de población.


En la Declaración de Independencia de Moldavia, fechada el 27 de Agosto de 1991, puede leerse: “El Parlamento de la República de Moldavia, constituido después de elecciones libres y democráticas, […] proclama solemnemente, en virtud del derecho de autodeterminación de los pueblos, en el nombre de toda la población de la República de Moldavia, y ante el mundo entero, que: La República de Moldavia es un Estado soberano, independiente y democrático, libre para decidir su presente y su futuro, sin ninguna interferencia externa, conforme a los ideales y aspiraciones del pueblo dentro del espacio histórico y étnico de su estructuración nacional”. Para Moldavia se inician nuevos retos de estabilización política y económica. Retos que afrontará desde la recién adquirida condición de Estado.


Bibliografía:

- Fedor, Helen (Editora); “Belarus and Moldova: country studies”; Washington; 1995.